Proyecto de restauración busca recuperar Santuario de la Naturaleza Quebrada de La Plata afectado por incendio

30/08/2021

En noviembre del año 2016, el mismo día que fue aprobada la creación del Santuario de la Naturaleza por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad, la Quebrada de La Plata ubicada en la comuna de Maipú fue afectada por un incendio forestal que quemó cerca del 80% de su superficie. Desde entonces y en apoyo a la Universidad de Chile, a cargo del piloto de restauración, el Proyecto GEF Montaña ha colaborado con ensayos experimentales para la recuperación de áreas naturales post incendio.

La Quebrada de La Plata, ubicada a 30 kilómetros al suroeste de la ciudad de Santiago, en Rinconada de Maipú, abarca una superficie de 1.110,7 hectáreas según el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile. Hace aproximadamente cinco años, un incendio forestal afectó a diversas especies de flora y fauna nativa del lugar, entre ellas, al bosque esclerófilo, generando la degradación de árboles como el peumo, quillay y el litre, cuyos beneficios son clave para la lucha y adaptación al cambio climático, además de especies de fauna como zorros, águilas y el sapo de rulo, el único anfibio presente en dicho territorio y afectado también por la sequía de más de 10 años en la Zona Central del país.

Desde entonces, se gestó una mesa de trabajo liderada por la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, en colaboración con la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza, la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la misma institución, el Ministerio del Medio Ambiente a través de la Secretaría Regional del Medio Ambiente de la Región Metropolitana (SEREMI-MA RM), la Corporación Nacional Forestal (CONAF), el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), la Ilustre Municipalidad de Maipú y la Organización Ambientalista Defensa de la Quebrada de La Plata, en la que se formuló un plan de restauración socioecológica que el Proyecto GEF Corredores Biológicos de Montaña (GEF Montaña), de ONU Medio Ambiente y el Ministerio del Medio Ambiente, apoya con US$90,090 en total, el equivalente a 71 millones de pesos.

Dicha mesa estableció diversos objetivos, y uno de los cuales corresponde a la ejecución de ensayos de técnicas de restauración post incendio, que GEF Montaña se ofreció a incluir como uno de los pilotos contemplados en el proyecto, en el marco de actividades de fortalecimiento de mecanismos de financiamiento que promuevan la conservación de biodiversidad y el manejo sustentable de tierras y bosques.

“El Santuario de la Naturaleza Quebrada de La Plata es un sitio prioritario de biodiversidad que como Proyecto GEF Montaña buscamos conservar junto a instituciones, organizaciones y vecinos, ya que cuenta con especies únicas de la ecorregión mediterránea del país y presta beneficios para nuestro bienestar. A través de este piloto demostrativo esperamos obtener técnicas de restauración probadas, para replicarlas al resto de los territorios de similares características y así afianzar el conocimiento para la recuperación de nuestros ecosistemas degradados”, afirma Juan José Donoso, director del Proyecto GEF Montaña y jefe de la División de Recursos Naturales y Biodiversidad del Ministerio del Medio Ambiente.

 

El avance de los ensayos experimentales

 El piloto de restauración en el Santuario de la Naturaleza Quebrada de La Plata se encuentra en su último año de ejecución, de cinco, siendo en este último periodo claves tres actividades de restauración: ensayos experimentales en monitoreo de recuperación; ensayos de metodologías de control de erosión de suelos; y ensayos de técnicas de revegetación.

En cuanto al componente de monitoreo de recuperación, dedicado a monitorear el desarrollo natural de especies herbáceas, arbóreas, y artrópodos, entre otros, se establecieron 50 puntos de muestreo en la quebrada, con dos parcelas: una con y otra sin exclusión de herbivoría, en las que año por medio se han realizado muestreos para ver cómo se recupera la vegetación y la fauna de distintos grupos por si solos, o si es necesaria la ayuda para evitar la herbivoría de conejos.

En este ensayo se determinó hasta el momento que, en general, las especies más afectadas son las con menor movilidad. “En el caso de los líquenes, se presentó un efecto claro de la intensidad del incendio sobre la riqueza y abundancia de éstos, pero en el caso de las herbáceas no hemos encontrado efectos de la intensidad del incendio con respecto a riqueza y abundancia de especies”, afirma Jorge Pérez Quezada, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile y responsable del plan de restauración y piloto en Quebrada de La Plata – GEF Montaña. También se observó que predominan especies nativas, lo que es llamativo, ya que informes anteriores mostraban que las especies exóticas aumentan luego de incendios: “eso nos dice que este lugar estaba bien conservado y por tanto se ha recuperado bien”, indica el académico.

Por medio del ensayo de metodologías de control de erosión de suelos, se realizan diversas técnicas para observar cuál de ellas controla mejor la erosión del suelo en la quebrada, entre ellas cuatro tratamientos llamados: fajinas; mallas; ramas y sacos, los que se comparan con un tratamiento de control o testigo, con el cual se mide el avance de la tierra sobre la barrera impuesta. “Monitoreamos todos los años, y, hasta ahora, lo que funciona mejor son las fajinas y las ramas, ya que han logrado acumular suelo: se usa un sistema de clavos que se entierran en el suelo y se mide la altura entre el suelo y la cabeza del clavo. El suelo se arrastra y los clavos se van destapando, pero los que están más abajo se van tapando. De esta forma, revisamos las mejores medidas”, explica el académico, quien además identifica el uso de sacos como un ensayo peor que el del control, ya que se rellenan con tierra del mismo lugar y eso sería perjudicial en comparación al dejar el suelo sin remover.

En tanto, el ensayo de técnicas de revegetación, se realizó en lugares incendiados donde no han existido problemas de erosión después del incendio. Se realizaron ensayos de siembra y plantación de seis especies para aumentar su abundancia, entre ellas, el colliguay, el espino, el huingán, el litre, el quebracho y el quillay. Dichas especies se establecieron en distintos tratamientos: A) una parcela de control, donde no se hace nada; B) parcelas donde se pusieron solamente las semillas; y C) plantación de ejemplares de vivero.

En cuanto al último tratamiento, se hizo una plantación lineal cuadriculada, y otras plantaciones en círculo (o “clúster”) para que ayuden unas plantas a otras a sombrear. Esta última técnica se realizó a todo sol, en sitios abiertos; y otras plantas se pusieron “bajo legado biológico”, que significa que se plantaron bajo árboles de espino que quedaron después del incendio. “Estamos evaluando esos ensayos para ver los que resultan mejor en cuanto a tratamiento y en cuanto al impacto de especies también”, explica Jorge Pérez.

Sobre esta última actividad, el experto indica que en cuanto a la sobrevivencia de las especies nativas plantadas, el tratamiento que más funcionó fue el de plantar bajo espino; el segundo más eficaz fue la plantación lineal; y en tercer lugar, el clúster en sitio abierto. “Como conclusión, creemos que si hay espino hay que plantar bajo éste; y si no queda un legado biológico o alguna especie que sombree, al parecer, es mejor plantar de manera lineal, porque los árboles están más distantes unos de otros, y el estar más cerca, si no están protegidos del sol, los perjudica”, explica, y añade: “Al estar plantados de manera lineal no se sombrean entre ellos, pero no compiten entre ellos. Fue un resultado inesperado pero que tiene cierta lógica y proyecta las conclusiones: si hay sombra, es mejor plantar bajo la sombra, si no, en plantación lineal”.

Respecto a la medida restaurativa de la siembra, los resultados indican que la baja germinación está asociada a la sequía y la herbivoría. No se logró establecer las plantas, a pesar de que se regaron,  y tampoco se logró un crecimiento óptimo. La mayor parte de la mortalidad de los ejemplares germinados fue a causa de la herbivoría. Aún así, destacó el establecimiento del quebracho, que sobrevivió hasta un 80%, y que al igual que especies leguminosas como el espino, logran fijar nitrógeno en el suelo.

 

Lecciones aprendidas

Si bien se ha avanzado en determinar cuáles actividades de restauración podrían colaborar de mejor manera con el ambiente degradado en la Quebrada de La Plata, persisten factores que dificultan la recuperación.  Expertos que trabajan en su desarrollo afirman que se logra ver zonas recuperadas, pero, Jorge Pérez explica que dichas actividades han sido afectadas por la sequía. Al monitorear tres años después del incendio, la cobertura herbácea fue menor que cuando se realizó el mismo monitoreo un año después del incendio, lo que indica que al tener años muy secos se ralentiza la recuperación del área.

“Por suerte, el estado de conservación de Quebrada de La Plata antes del incendio era muy bueno, lo que ha permitido que la recuperación natural esté avanzando. Con las medidas que estamos incorporando, ayudamos a que eso sea más rápido, pero también tenemos el inconveniente de que la sequía nos juega en contra, porque se podría estar recuperando más rápido, y las medidas que estamos haciendo podrían ser más efectivas si lloviera un poco más”, asegura Jorge Pérez, sobre el progreso de la recuperación, siendo ésta más lenta de lo esperado, debido a la disminución de las precipitaciones.

Además, Solange Lobos, coordinadora del Santuario de la Naturaleza Quebrada de La Plata, afirma que “este tipo de técnicas son consecuentes con la realidad de hoy en día, en donde las especies deben buscar mecanismos de adaptación frente a escenarios adversos, como la baja disponibilidad de agua”. Además, releva la importancia del trabajo realizado, tanto para la comuna y vecinos, como para la biodiversidad local: “las personas que participan en las actividades de educación ambiental del Santuario pueden ver en terreno el efecto de estas técnicas, y así poner en valor y aprender sobre la importancia no solo de las masas vegetacionales, sino de los componentes asociados a éstas y que son fundamentales para su funcionamiento, como el suelo y subsuelo, y la red hídrica, ambos objetos de conservación del Santuario”, explica la coordinadora.

Actualmente, las técnicas que han dado mejores resultados dentro de los ensayos se han replicado dentro del Santuario gracias al aporte de la SEREMI-MA RM a través de programas de compensación de emisiones de material particulado 10, en el marco del Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica para la región. Solange cuenta que en el año 2020 se plantaron alrededor de 8.000 plantas bajo árboles nodriza o “bajo un legado biológico”, priorizando el espino, y este año se pretenden reforestar 11.000 plantas aproximadamente bajo esta misma modalidad, junto con obras de control de erosión de suelo.

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