Piloto busca mejorar comercialización del ganado de pequeños crianceros

26/04/2019

El Proyecto “Corredores Biológicos de Montaña” (GEF Montaña) junto a la Seremi de Agricultura de la Región Metropolitana, SAG, INDAP y Municipio de San José de Maipo, han comenzado a trabajar en una experiencia piloto que incorpora a las agrupaciones ganaderas de “Las Tórtolas” y “El Manzano”. La iniciativa busca desarrollar e implementar prácticas de crianza que consideren la sustentabilidad del territorio, mejore la convivencia de los crianceros con la fauna silvestre y permita conservar la biodiversidad existente en los ecosistemas alto andinos.

Una de las actividades agropecuarias con mayor tradición en la comuna de San José de Maipo, es la crianza de ganado en territorios de montaña; actividad productiva esencialmente familiar, que mantiene vacunos y caballos durante meses en la montaña. Los animales se alimentan de pastos y hierbas naturales que encuentran en laderas, valles de altura y bofedales andinos. Sin embargo, dada las condiciones de alza de la temperatura y la escasez de precipitaciones sostenida que vive la Región Metropolitana y la Zona Central del país, hacen que las praderas disminuyan su potencial, impactando en el número de animales que es posible criar en la cordillera. En pocas palabras, en un año redondo los animales no alcanzan el peso adecuado y la pradera de altura se deteriora.

El piloto de buenas prácticas ganaderas, que se realiza en el marco del proyecto GEF Montaña, se hace cargo de este problema buscando dar sustentabilidad ambiental, social y económica a la ganadería de cordillera. Hugo Díaz, jefe del área de Sustentabilidad de Suelos y Bosques del GEF Montaña nos dice, “el problema es grave, pues esta actividad histórica está en peligro de desaparecer. Por ello, estamos intentando mejorar el ingreso familiar por animal criado, fortaleciendo las buenas prácticas ambientales y de manejo del ganado entre los crianceros, acortando, a su vez, la cadena de intermediarios entre los productores y el destino final. Este es un ganado producido por una cultura ancestral y en condiciones naturales que no está siendo valorado”.

Pastos de cordillera

Los pastos de cordillera dan a la carne de los vacunos características únicas, como lo destacan los propios crianceros de la zona. Pese a ello, plantean que la retribución económica por su venta es demasiado baja, en comparación con el mercado tradicional de cría de ganado confinado.

“El fuerte de nuestros animales, que en Chile no se considera, es la carne de crianza libre. Nuestros animales comen solo hierbas, son animales sanos de la mejor calidad que hay en el país. Son alimentados de forma natural, solo de pasto y sin hacerlos crecer a la fuerza como se dice. Ello debiera ser muy bien pagado, pero la calidad de la carne de campo no se compra tanto como la de criadero”, señala Eliana Campos, socia de la Agrupación Ganadera “Las Tórtolas”.

Así también lo manifiesta Miguel Ortega, criancero de la Agrupación Ganadera “El Manzano”, cuya preocupación, además, es que siente que esta situación va terminando poco a poco con los pequeños crianceros. “Es una sinvergüenzura para uno, porque es harto sacrificado. Son dos años que hay que esperar para criar un ternero y, en dos años, uno tiene invertido, harto gastado y harto sacrificio. Y en el momento de la venta, poco menos que hay que regalarlo. Eso es lo que a uno le aburre y ve la injusticia de lo que le pasa a un pequeño criancero. Por ejemplo, esta temporada se vendieron varios novillos en pie, como se dice, que con suerte se pagó el precio de la carne, pero en ningún caso el de la mancorna, interiores para hacer chorizos, chunchules o vienesas”.

Eliana Campos nos cuenta que se prepara junto a otros socios de su agrupación para subir a la montaña y bajar sus animales. “Los rodeamos para venderlos en la ciudad solamente una vez al año. Traemos animales de uno, dos, tres o cuatro años. Es harto sacrificio, porque después de cuatro días de arreo recién traemos los animales para la venta. Vendemos en pie y hace muchos años tenemos compradores de varios lugares, pero la paga que tenemos no es buena”.

Comercio justo

La experiencia piloto busca desarrollar una estrategia de comercialización que permita a los productores recibir un precio justo por sus animales, criados a partir de buenas prácticas productivas, lo que, a su vez, les permita conseguir mayor ingreso y acceso al mercado.

José Pedro Guilisasti, Seremi de Agricultura de la Región Metropolitana, explica que “nosotros como Ministerio de Agricultura estamos potenciando fuertemente el tema de la asociatividad. Creemos que, si los ganaderos de San José de Maipo logran asociarse, conformar un número de animales y con un objetivo claro, ellos pueden tener la salida que corresponde. En este caso, hacer una alianza comercial con un matadero que le permita llevar todos sus animales, faenarlos y venderlos a un mercado objetivo. Nosotros como Ministerio podemos ayudarlos a través del INDAP, con el programa de alianzas comerciales. Pudiésemos tener un gestor comercial que les ayudaría hacer el contacto con todas las carnicerías y que finalmente pudiesen evitar cualquier tipo de intermediario. Este plan piloto de asociatividad que estamos trabajando con GEF Montaña es algo inédito en Chile, y el Ministerio de Agricultura va a seguir apoyando todo tipo de asociatividad que le permita al pequeño ganadero poder sacar más provecho a sus animales”.

Para obtener un mayor precio de venta, Héctor González, Jefe de Planta del Frigorífico Camer Ltda., recomienda mejorar el tipo y calidad del ganado, introduciendo otra raza más resistente. “Es necesario crear condiciones de producción ganadera de los crianceros acorde con las exigencias de un mercado moderno, estas son acercarlos y acompañarlos en el conocimiento de la cadena de comercialización, cambio de las prácticas de manejo de ganado instruyéndolos en el bienestar animal, apoyarlos en el proceso de mejora genética y conocimiento de los distintos tipos de carne que se producen”, comenta González.

A ello se refiere el Seremi de Agricultura, José Pedro Guilisasti. “Los crianceros tendrán que postular, a través de INDAP, a los incentivos de fomento productivo que les permitirá cambiar sus toros. Tendrán que comprar unos 3 o 4 toros para poder cambiar la genética y, además, tener un modelo de negocio para un mercado definido. Si ellos van a tener el novillo gordo, también van a tener que tener la alimentación adecuada para que ese novillo esté en las condiciones que exige el mercado. Si van a dedicarse a vender terneros, también podría ser buen negocio, pero eso tendrán que definir los crianceros en base a lo que exija el mercado”.

Con una mirada a largo plazo, Guilisasti indica que habría que apuntar a un tipo de mercado especial. “Tenemos que buscar los mercados para que este grupo de ganaderos vendan la carne; en un mercado orgánico, por ejemplo. Una carne que está criada en forma natural, con pastos naturales sin productos químicos, es muy distinto al ganado confinado. Tenemos que hacer esta diferenciación y si tenemos las certificaciones adecuadas podemos llegar a otros mercados, al extranjero, por ejemplo. Ese es el futuro que veo para estos ganaderos. Es un trabajo largo, pero para allá queremos apuntar”.

Esta iniciativa ha ido tomando fuerza entre actores privados y públicos del mercado de la carne, quienes han comenzado a plegárse al esfuerzo de dar valor a un producto natural, cooperando en optimizar las prácticas productivas que posibiliten una mejora ambiental de los ecosistemas de montaña, que redunde en la supervivencia de la cultura tradicional de los crianceros.