Diversas especies de la región mediterránea de Chile podrían extinguirse

6/09/2019

Un millón de especies a nivel mundial está En Peligro de Extinción, y la región mediterránea de Chile no es la excepción de este fenómeno. Según la Plataforma Intergubernamental en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) de la ONU, enfrentamos una crisis global sin precedentes para el medio ambiente. Nuestro país no posee una institucionalidad pública que vele por el resguardo de la biodiversidad en forma efectiva. Ante este panorama, la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), será una solución para evitar que nuestras especies desaparezcan.

Un millón de especies animales y vegetales se encuentran en riesgo de extinción a nivel mundial, y la mayoría de ellas podría dejar de existir en las próximas décadas, según el informe dado a conocer en mayo por la Plataforma Intergubernamental en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES, por sus siglas en inglés). “Las tasas de extinción son un factor importante, la mayoría de las especies de plantas y animales están más amenazadas con la extinción ahora, que en cualquier otro momento de la historia humana”, aseguró Josef Settele, codirector del estudio de la IPBES, durante la presentación de los resultados.

El informe identificó cinco causas de esta extinción masiva de especies, todas relacionadas con el ser humano y sus prácticas: la deforestación y uso de suelos, la sobrepesca, el cambio climático, la propagación de especies invasoras y la contaminación.

Problema global y local

Aníbal Pauchard, académico de la Universidad de Concepción y doctor en Ecología Forestal, fue uno de los 550 investigadores que participó en la elaboración del informe global. El experto advierte que en la región mediterránea los problemas no son aislados, sino que los factores involucrados se potencian entre sí, llevando al país a un escenario complejo. “Todos los indicadores muestran que cada vez más especies están siendo categorizadas como En Peligro, Vulnerables o En Extinción. Chile no es la excepción. Si no se toman acciones concretas, diversas especies que presentan riesgo importante podrían llegar a su extinción local o total”, advierte Pauchard.

Entre las especies nativas en riesgo, se encuentran árboles como el Belloto del Norte y el Roble de Santiago, que tienen una distribución muy limitada y son afectadas por el ser humano, al igual que algunos anfibios y peces de agua dulce. El listado de las especies amenazadas en la zona central y el resto del país está disponible en el sitio web del Ministerio del Medio Ambiente.

“Las cordilleras no están ajenas a esta situación. Muchas personas ven las montañas como estructuras intocables, pero no como lo que en verdad son, corredores biológicos, ecosistemas llenos de vida, y que dada su topografía son aún más sensibles a las presiones externas”, señala el académico.

Solución país

Si bien, el informe IPBES es bastante drástico al indicar el estado crítico de las especies, “siempre es posible alguna medida de remediación para recuperar el balance en los ecosistemas”, dice Aníbal Pauchard. “En el caso de Chile, lo más preocupante es que las amenazas siguen aumentando. Por ejemplo, el cambio del uso de suelo sigue creciendo, y vemos cómo se están plantando paltos y frutales en laderas donde antes había bosque esclerófilo. Por otra parte, las especies exóticas invasoras siguen llegando y aumentan su población. La capacidad de respuesta de Chile ha sido bastante limitada, las actividades de restauración y recuperación de zonas degradadas son mucho más lentas de lo que debieran ser y no han contado con recursos suficientes ni acciones proactivas”, indica el ecólogo.

Chile se caracteriza por tener altos niveles de biodiversidad y endemismo, los que están fuertemente amenazados. A esta problemática ambiental se suma el hecho que el país no posee una institucionalidad pública que vele por el resguardo de la biodiversidad en forma efectiva. “Creemos que la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), será una solución a la carencia de acciones concretas y falta de respuestas en el país, ya que contaremos con un servicio público dedicado exclusivamente a la conservación y la protección de ecosistemas y especies. Al mismo tiempo, el Estado asumirá su compromiso y responsabilidad con nuestro patrimonio natural, al actuar como regulador y fiscalizador en esta materia, evitando entre muchas otras cosas, que nuestras especies desaparezcan”, señala Juan José Donoso, jefe de la División de Recursos Naturales y Biodiversidad del Ministerio del Medio Ambiente y director del Proyecto GEF Montaña.

El proyecto de Ley que crea el SBAP avanzó a su segundo trámite legislativo y será revisado por la Cámara de Diputados en las próximas semanas. Se espera que antes del encuentro de la COP25, que tendrá lugar en nuestro país en diciembre próximo, esté aprobado por el Congreso. De esta forma, para fin de año el Estado contará con herramientas, recursos y conocimiento para frenar la perdida y conservar la biodiversidad de Chile.

Ensayando un futuro SBAP y el aporte de GEF Montaña

El Proyecto GEF Montaña ha liderado diversas iniciativas que apuntan a poner en práctica modelos de conservación de la biodiversidad y resguardo de los servicios ecosistémicos, que serán parte del futuro SBAP. El objetivo principal es generar casos de estudio que den luces de las necesidades de gestión para conservar las especies y ecosistemas amenazados o en peligro de desaparecer.

Siguiendo este objetivo, hemos implementado el Sistema de Información y Monitoreo de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos de la Región Metropolitana (SIMBIO). Este sistema recopila y sistematiza información del estado, presión y respuesta de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos, con el objetivo de hacer su seguimiento. El equipo del GEF Montaña genera reportes en forma periódica que permiten informar la toma de decisiones territoriales, ambientales y de conservación a nivel regional.

Los avances reportados a la fecha son variados. El equipo cuenta con una experiencia exitosa a partir del seguimiento de las parcelas de vegetación instaladas para el estudio de servicio ecosistémico de purificación de aire. Ellas permitieron poner en evidencia cómo, a raíz de las olas de calor y la sequía, las especies arbóreas del bosque esclerófilo se han comenzado a secar, especialmente sus ejemplares más altos de bosques densos y semidensos en sectores de la cuenca de Santiago.

Adicionalmente, a través del proyecto se están realizando esfuerzos para detectar cambios a nivel de paisaje por medio de una plataforma de monitoreo de percepción remota, que se complementa con monitoreos a escala de sitio. Así entonces, se instaló una estación de monitoreo de los efectos del cambio climático sobre la vegetación altoandina, conocida como GLORIA (Global Observation Research Initiative in Alpine Environments), y con ella Chile se suma como el séptimo país de la Red GLORIA-Andes y de esta red mundial de monitoreo.

En otro aspectos, hemos cooperado con el monitoreo de los carnívoros que habitan en nuestras cordilleras, mediante una red de cámaras trampa que han registrado siete de nuestros depredadores tope, indicándonos con ello el estado de salud de los ecosistemas de montaña y posibilitando la generación de alertas tempranas respecto de la condición de las especies estudiadas.

Por último, el proyecto ha obtenido diversos registros de fauna, pudiendo afirmar que nuestros corredores montañosos no son espacios deshabitados, sino que albergan una rica diversidad de especies. Este conjunto de acciones nos permite afirmar que estamos haciendo un aporte que haga la diferencia para disminuir las amenazas y la posibilidad que nuestras especies y ecosistemas desaparezcan.